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R. M. Rilke

El País - La crisis existencial de Rilke

La crisis existencial de Rilke en París

Se edita en Alemania un diario inédito del poeta que narra su desesperada vida en 1902

Hace 125 años que nació en Praga, pero sus versos y sus palabras siguen fascinando. Mantienen la textura emocionada, la profundidad y la fuerza de cuando fueron escritas. Rainer Maria Rilke, el gigante flaco de la poesía en alemán, vuelve a la actualidad. Los responsables de su archivo han sacado a la luz en Alemania 44 páginas inéditas (Tagebuch Westerwede und Paris 1902), un diario íntimo y desolado que el poeta escribió en medio de la miseria y el frío del París otoñal en noviembre de principios de siglo. Fue su primer viaje a Francia, y Rilke iba a nacer como poeta adulto en la misma tierra que lo vería morir 24 años después.Hace 125 años que nació en Praga, pero sus versos y sus palabras siguen fascinando. Mantienen la textura emocionada, la profundidad y la fuerza de cuando fueron escritas. Rainer Maria Rilke, el gigante flaco de la poesía en alemán, vuelve a la actualidad. Los responsables de su archivo han sacado a la luz en Alemania 44 páginas inéditas (Tagebuch Westerwede und Paris 1902), un diario íntimo y desolado que el poeta escribió en medio de la miseria y el frío del París otoñal en noviembre de principios de siglo. Fue su primer viaje a Francia, y Rilke iba a nacer como poeta adulto en la misma tierra que lo vería morir 24 años después.

Lo que sólo parecía un sueño dulce se convirtió también en pesadilla. Frío, nieve, lluvia, niebla, abandono, miseria y un cuartucho escuálido. Eso es lo que rodea a Rainer Maria Rilke en su primera visita a París. El poeta tiene entonces 26 años. Llega allí por vez primera en agosto de 1902. Ha dejado atrás la casa de Westerwede, cerca de Bremen, y allí se quedan su mujer, la escultora Clara Westhoff, y su hija recién nacida, Ruth. Olvidados ya los días de la escuela militar, el joven poeta es un viajero consumado. Ha estado en 1899 y 1900 en Rusia con sus amigos Lou Andreas Salomé (el primer amor) y León Tolstoi, y ahora va en busca de August Rodin, el maestro de su mujer, sobre quien quiere hacer una monografía. Pero encuentra sobre todo soledad y miedo, sequía literaria y crisis existencial. Años más tarde, el poeta le diría a Andreas Salomé que aquella etapa estuvo marcada por un ’estupor pavoroso’: ’Parecía que los carruajes me traspasaran en su camino veloz, que me atravesaran sin verme siquiera, como el que salta sobre un pozo de agua putrefacta’.

Ese estado de ánimo es el que revelan las 44 páginas que han salido a la luz en Alemania publicadas por Suhrkamp en edición de lujo y facsímile autógrafo para conmemorar el 125º aniversario del nacimiento del poeta (Praga, 1875-Montreux, 1926). El año pasado, la editorial Pre-textos trajo a España los Diarios de juventud, escritos por Rilke antes de cumplir los 25 años, así que este nuevo inédito aporta datos sobre ese periodo crucial en el cual se forjan el Rilke adulto y un poeta espléndido, refinado y feroz a la vez. En París deja atrás la poesía sentimental y empieza a escribir poemas compactos, llenos de sonidos, imágenes y significados asombrosos.

El año 1902 es, pues, el año de la catarsis de un escritor precoz que ha publicado ya una primera reunión de poemas, Vida y canciones (1894), y un pequeño libro de narraciones, A lo largo de la vida (1898). De repente, Rilke está solo y es pobre. Se queda sin la asignación mensual que le pasa su padre, un funcionario de ferrocarriles empeñado en convertirlo en empleado de un banco en Praga, y eso le obliga a malvivir haciendo pequeños artículos para un periódico de Bremen.

Según anota en el diario, Rilke lleva en París una vida durísima, que le sume en una angustia infinita. Pero es ahí, dicen los expertos, donde empieza a ver el mundo con los ojos de un poeta verdadero. Los sufrimientos que aparecerán luego en Los cuadernos de Malte Laurids Brigge, su gran novela autobiográfica (1910), forman parte de la explosión de emociones de ese primer viaje parisino.

En los primeros meses del año Rilke había dirigido en Westerwede un drama de Maeterling, La hermana Beatriz, y había frecuentado a un amplio grupo de artistas mientras ayudaba a su mujer a exponer sus esculturas. Una etapa tranquila. Pero las lacónicas notas que escribe aquellos días, como ha señalado en La Repubblica Paola Sorge, empalidecen al lado de las mucho más vivas y sugerentes que va a escribir en la delicada agenda parisina de piel marrón que se conserva en el Archivo Rilke, de Gernsbach.

La agenda refleja que la atmósfera neblinosa y triste de París se mete hasta el tuétano en su alma melancólica, pero no todo es inactividad y lágrimas. Rilke pasea por el cementerio de Montparnasse y por los jardines de las Tullerías; hace breves paradas en los cafés para calentarse un poco, visita las galerías de arte y los museos... Enseguida se enamora de Monet y de Cézanne, como años después hará en el Prado con algunos otros maestros: ’Saludo a El Greco con entusiasmo, a Goya con asombro, a Velázquez con toda la cortesía posible’, escribirá.

París 1902 son también los primeros días junto a Rodin, artista de importancia crucial en la vida y en la obra del poeta. Rememorando esas primeras visitas al escultor, del que luego se convertiría en secretario privado, Rilke le explicó en una carta: ’No llegué hasta usted solamente para hacer un estudio, era para preguntarle cómo hay que vivir. Y usted me respondió: ’Trabajando’. Lo comprendo bien. Siento que trabajar es vivir sin morir’.

Él vive en una escuálida y fría habitación de un quinto piso de la Rue de L’Abbé de l’Epée, cerca de los Jardines de Luxemburgo, pero no trabaja en un sentido estricto. Lee a Dante, a Baudelaire, La educación sentimental de Flaubert (que no le gusta nada), La gaya ciencia de Nietzsche, y sus adoradas poesías rusas. ’¡Qué bonito sería escribir este diario en ruso!’, anota el 7 de noviembre.

Un día, en el Jardin des Plantes, se queda fascinado con un cedro del Líbano y con los animales exóticos. Ahí nacen los versos de La pantera y La jaula de los leones. Pero sigue solo y ni siquiera le alivia la visita de Clara en octubre. El 21 de noviembre es el cumpleaños de su mujer, y Rilke apunta en su diario los preparativos para la fiesta. Un ramo de flores, un pastel, una foto de la Mona Lisa y otra de la Victoria de Samotracia, todo ello dispuesto en una pequeña mesa en el centro de la habitación. Ese momento de serenidad precede a la inminente y definitiva separación de Clara.

Por fin empieza a redactar el esperado trabajo sobre Rodin. Llega también la hora de la poesía: comienzan a tomar forma los versos que luego incluirá en el Libro de las Imágenes (1903) y en el Libro de las Horas (1905). Rilke se siente vivo de nuevo: en ese momento acaba el diario y comienza la creación poética. ’En una poesía que me sale bien hay mucha más realidad que en cualquier relación humana’, confesará luego. ’Yo sólo soy real cuando estoy creando...’.

’Si vacila la voluntad, vacila el mundo’

 

- 24 de agosto de 1902

’...No tengo ninguna relación con las personas, no formo parte de ningún grupo, de ningún movimiento: mi grupo soy yo y soy un movimiento que va hacia el interior. Así vivo...’.

- 13 de noviembre

[Rilke está muy impresionado por la noticia de la enfermedad de Vilma Illing, que en septiembre debería haber protagonizado su obra

La princesa blanca].25 de noviembre

’Oigo hablar en esta hora silenciosa de que está llegando el crepúsculo de Vilma Illing. De su destino. Ha pasado directamente de las vacaciones al hospital sabiendo que debe morir, esperando el fin. Entre dolores y tormentos espera la muerte prematura. Estoy conmocionado hasta las fibras más profundas. Quizá muera ahora, hoy: sola, olvidada, ciega: la muerte de la actriz. Querría ser rico, poseer jardines llenos de rosas deshechas. Y mandarle mil rosas de noviembre para que mueran junto a ella’.

- 19 de noviembre

’Oh, este deseo de comenzar a escribir, y siempre, delante de mí, todos esos caminos cerrados. ¿Qué será de mi trabajo? Todas las mañanas me levanto para esta esperanza inútil y tormentosa y me voy a dormir desilusionado, turbado, golpeado por mi incapacidad. Oh, si tuviera un oficio, algo cotidiano, cercano, en lugar de esta espera siempre tan lejana... ¿Es esto querer escapar? Si vacila la voluntad, vacila el mundo... Oh, este frío invernal. Ha caído mucha nieve. La estufa no funciona y estoy sentado en mi habitación, envuelto en mi abrigo, temblando de frío con las manos rígidas. El calor de los cuartos de París es como el azúcar en las tazas de café: cuando no se remueve se queda abajo y el café sabe amargo: así está de fría esta estancia, el calor se deshace lentamente alrededor de la estufa. Estoy indeciblemente angustiado, triste y solo. Abandonado’.

- 20 de noviembre

’Estoy como una cosa perdida. Como un animal que no pertenece a nadie, como una bandera que ondea sobre una casa vacía: así estoy yo -así de solo, así de irremediablemente solo y pobre-. Hace frío. Nieva muchísimo. Y el pequeño jardín del convento que tenemos delante se ha entregado ya enteramente al invierno con todos sus senderos, sus huertos y sus árboles. A través de las ramas desnudas se ve un crucifijo en la pared, y una virgen bajo un techo: todo lo que antes no se veía ahora se ve claramente, diáfano, casi como desnudo. Es como alguien que con la edad se convierte en devoto...’.

 

-

Ayer la lluvia. Lluvia a cántaros, una noche larga, empezada a las 4. Y una mañana de primavera. Las cosas brillan, los batientes de las ventanas se abren en alguna parte, lanzando resplandores sobre habitaciones extrañas y sobre las calles. (...) Hay carrozas con las ruedas de color rosa claro y a lo lejos alguien lleva una cosa verde brillante. Todo el invierno parece haberse metido dentro de estos cincos días. (...) Ahora ha pasado’

Poeta del mes - Rainer Maria Rilke

Poeta del mes - Rainer Maria Rilke

Va néixer el 4 de desembre de 1875 a Praga. Va cursar estudis en la seva ciutat, en Munich i Berlín. Va començar a publicar en 1894 amb el nom de René Rilke. Realitza un viatge a Rússia, on fa amistat amb Tolstoi. En 1897 va iniciar una relació amorosa amb Lou Andreas Salomé (1861-1937), una dona quinze anys major que li anima a decidir el seu compromís artístic. Molt intel·ligent i relacionada amb els corrents del pensament contemporani aquesta dona casada amb el orientalista Frriedrich Carl Andreas, va fascinar a intel·lectuals menjo Schnitzler i Nietzsche. Es va enamorar de la pintora Paula Becker però en 1901 es casa amb una deixeble de Rodin, Clara Westhaff. Aviat se separen encara que van ser amics la resta dels seus dies. En 1902 va a París, on actua com secretari de Rodin, sobre qui va escriure un assaig estètic. Acaba en 1910 els seus "Quaderns de Malte Laurids Briddge" i viatja de nou per Europa i Africa. Està en Suïssa durant la guerra, i al finalitzar aquesta, entre 1912 i 1922 escriu les "Triaries de Duino". Escriu una petita sèrie de poemes "Vergers", i "Els sonetos de Orfeo". "El llibre de bojos" i "El llibre d’imatges" les escriu en la seva època de pobresa, així com "Germà i germana". Va morir de leucèmia el 29 de desembre de 1926. L’empitjorament del seu estat físic, que ho va dur a la mort, es va produir arran d’haver-se punxat amb l’espina d’una rosa mentre cuidava el jardí del castell Muzot, a Suïssa, on va viure retirat els últims anys de la seva vida. En la seva tomba un epitafi que ell mateix va escriure, resa així:

Rosa, oh contradicción pura, placer,
ser el sueño de nadie bajo tantos
párpados.

La poesia de Rilke ahonda en la problemàtica dels límits sensorials de l’existència, de la malenconia que genera la inanitat, de la recerca del fonament de l’ésser:

Cantar es existir. Para el Dios algo fácil.
Pero nosotros, ¿cuándo somos?

Quinze dies després de la defunció de Rilke, el gran escriptor Robert Musil va dir d’ell, en l’homenatge que va ser objecte a Berlín: “Aquest gran poeta no va fer altra cosa que dur la poesia alemanya per primera vegada a la seva consumació total...”



Tarrito de Lágrimas

Unos contienen el vino, otros contienen aceites
en la bóveda ahuecada que delimitó sus muros.
Yo, pequeño y más delgado, me ahueco
para otra exigencia: para complacer
las lágrimas que se precipitan.
El vino se enriquece y el aceite se sigue
refinando en el tarro.
¿Qué pasó con las lágrimas?
Me apesadumbraron, me cegaron,
mis corvas hicieron titubear,
al final me hicieron quebradizo
y me vaciaron.

(Verstreute und nachgelassene
Gedichte)

Ens parla des de la seva pròpia tristesa. Es sent sol, trist, i de tant plorar, s’ha quedat sense llàgrimes. Es sent com un pot buit, mentre que hi ha pots plens, i si estàs ple, ets més feliç, et trobes més alegre, en canvi, essent buit, no pots sentir res més que tristesa i solitud.


Hora Severa

Quien en este instante llora en algún lugar en el mundo,
sin motivo llora en el mundo,
me llora.
Quien en este instante ríe en algún lugar en la noche,
sin motivo ríe en la noche,
se ríe de mí.
Quien en este instante camina en algún lugar en el mundo,
sin motivo camina en el mundo,
camina hacia mí.
Quien en este instante muere en algún lugar en el mundo,
sin motivo muere en el mundo,
me observa.

(Das Buch der Bilder)

 

 

En aquest poema Rilke té un sentiment egocèntric, ja que es pensa que tothom el coneix, i quan alguna persona del món plora, diu que li plora amb ell, com si fos una gran persona i que la gent li demanés ajuda; quan algú riu, es riu d’ell, com si no hi hagués res més de que riure. Aquí mostra una mica de marginació al dir que la gent se’n riu d’ ell. I per acabar, diu que quan algú es mor, va allà on està ell per quedar-se’l mirant. Però ens diu que la gent que fa això o fa sense motiu, però en realitat el motiu és el propi poeta.